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Naciones Unidas30.05.2003

El Alto Comisionado de Derechos Humanos se opone a la exclusión de Reporteros sin Fronteras

Sergio Vieira de Mello, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se ha declarado contrario a cualquier tentativa de exclusión de Reporteros sin Fronteras, así como a que se cuestione su actual estatuto de observador.

En una conferencia de prensa que ofreció el 30 de mayo en Naciones Unidas, en Ginebra, Sergio Vieira de Mello, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se manifestó sobre la petición, al Comité encargado de las organizaciones no gubernamentales en Naciones Unidas, de suspender durante un año el estatuto consultivo de Reporteros sin Fronteras.

Declaró: "He dicho a nuestro amigo Ménard que tenía grandes reservas en cuanto a la manera en que se comportaron sus colaboradores en la apertura de la Comisión de Derechos Humanos pero personalmente, en tanto que Alto Comisionado, estoy en contra de cualquier intento de excluir a Reporteros sin Fronteras de su actual estatuto de observador. Me opongo a que se adopte esa medida contra Reporteros sin Fronteras. Estoy manifiestamente a favor de la libertad de expresión, que es uno de los derechos fundamentales de la persona humana, a favor del derecho de las ONG a expresarse libremente como, por otra parte, han hecho durante toda la Comisión de Derechos Humanos. Nadie ha destacado esto, que se trata del único foro de Naciones Unidas en el que todas las ONG pueden decir lo que quieran, y al menos se le debería reconocer esto a la Comisión. Reporteros sin Fronteras tiene derecho a decir y escribir lo que piensan pero deben al menos respetar algunas reglas, lo que no hicieron en la apertura de la Comisión, y lo lamento".


Reporteros sin Fronteras amenazada con suspensión de un año

¿Cómo tomarse en serio a los nueve países que han votado la proposición (China, Costa de Marfil, Cuba, Irán, Pakistán, Rusia, Sudán, Turquía y Zimbabue)? Todos ellos, sin excepción, se burlan de las libertades más elementales. En cuanto a las autoridades cubanas, que fueron quienes llevaron la iniciativa de esta decisión, no han considerado importante ratificar los principales Pactos que se refieren a las libertades fundamentales, a pesar de que son miembros de la Comisión de Derechos Humanos. Todo esto daría risa si no fuera porque una decisión así traduce el estado de delicuescencia de todo un sistema que contempla como unos Estados, que se encuentran entre los más predadores del planeta en materia de derechos humanos, pretenden dar lecciones a los mismos que denuncian sus actuaciones y defienden a las víctimas.

El 20 de mayo, el Comité de Naciones Unidas encargado de las Organizaciones No Gubernamentales recomendó la suspensión, por un año, del estatuto consultivo de Reporteros sin Fronteras. Para entrar en vigor, la propuesta tiene que ser aprobada por el Consejo Económico y Social -una estructura dependiente de la Asamblea General de la ONU-, que debería pronunciarse en el próximo julio.

La votación es el resultado de una denuncia de la delegación cubana, acusando a Reporteros sin Fronteras de haber perturbado la sesión de apertura de la 59 Comisión de Derechos Humanos, el pasado 17 de marzo en Ginebra. El representante cubano estimó que los militantes de la ONG tuvieron "un comportamiento insultante en relación con un Estado miembro" y "llevaron a efecto algunos actos incompatibles con los principios y los objetivos de la Carta de Naciones Unidas". De los diecinueve miembros con que cuenta el Comité, nueve votaron a favor de la suspensión de Reporteros sin Fronteras, seis votaron en contra (Alemania, Chile, Estados Unidos, Francia, Perú y Rumania), y cuatro se abstuvieron (Camerún, Colombia, India y Senegal).

Antes, la delegación francesa había presentado una moción de "no acción", con el fin de "impedir cualquier decisión apresurada". El representante de Francia estimó "indispensable que, por razones de derechos, principios y procedimientos, el Comité pueda oír a los responsables de Reporteros sin Fronteras, antes de pronunciarse sobre una suspensión". En efecto, nunca desde 1966 el Comité de las ONG ha tomado una decisión de suspensión, o de retirada, sin previamente haber escuchado a los representantes de la ONG concernida. Varias delegaciones lamentaron "el enojoso precedente que supone esa votación".

El 17 de marzo de 2003, seis miembros de Reporteros sin Fronteras lanzaron panfletos en la Sala de Conferencias mientras el nuevo presidente libio, Najat Al-Hajjaji, pronunciaba el discurso inaugural. "¡Finalmente la ONU ha nombrado a alguien que sabe de qué habla!", afirmaba irónicamente el panfleto lanzado por los activistas. Reporteros sin Fronteras pretendía así denunciar la mascarada que representaba la presidencia de Libia. Y la ONG se pregunta sobre la credibilidad que puede seguir teniendo una instancia dirigida por el representante de un país que diariamente comete las peores exacciones en materia de derechos humanos.