Israel | 28.08.2002

Disparos israelíes, excesivos e injustificados, matan a un periodista palestino

 
Informe de la investigación sobre la muerte de Imad Abu Zahra, en Yenín, el 12 de julio de 2002

INVESTIGACION SOBRE LA MUERTE del periodista palestino

IMAD ABU ZAHRA

Agosto de 2002

Investigadora: Nadette de Visser

Con la oficina de Oriente Medio de Reporteros Sin Fronteras

Introduccion

image 90 x 146 (JPEG)  El 11 de julio de 2002, en el centro de la ciudad de Yenín, en Cisjordania, el fotógrafo palestino Imad Abu Zahra (ver foto), de 34 años de edad, resultó herido por un disparo en la pierna. En el mismo incidente, fue alcanzado también otro periodista palestino, Said Dahla. Imad Abu Zahra murió al día siguiente, en el hospital de Yenín, como consecuencia de su herida.

Por petición conjunta de Reporteros Sin fronteras y la Red Damoclès, Nadette de Visser, periodista independiente de nacionalidad holandesa, residente en Jerusalén, efectuó una investigación en Yenín, del 19 al 25 de julio de 2002, para aclarar el suceso. En su investigación sobre el terreno, la periodista contó con la asistencia de un traductor, para recoger el relato de los testigos oculares palestinos. La investigadora también se entrevistó con cuatro voluntarios internacionales, presentes en el lugar justo después de los disparos. Esos observadores extranjeros en misión rodaron, poco después de que resultara herido Imad Abu Zahra, una película de diez minutos que proporciona diversos elementos de información. Finalmente, en varias ocasiones se recurrió a las autoridades israelíes (por correo y por teléfono), para que dieran su versión de los hechos. Así, en este informe se reproduce íntegramente una declaración oficial del ejército israelí. En total, se han recogido los testimonios de diez personas, sobre las circunstancias del drama.

¿Cuál fue la procedencia de los disparos que alcanzaron a Imad Abu Zahra? ¿Se le podía identificar claramente como periodista? ¿Cuál era la situación de las calles de Yenín, en el momento del incidente? ¿Se les impidió, a los servicios de socorro, acercarse a los heridos y prestarles asistencia? A todas estas preguntas ha intentado responder la investigación. Aunque lo que pretende es establecer las condiciones de la muerte de Imad Abu Zahra, también ha tenido en cuenta el caso de su colega Said Dahla, herido el mismo día.

Conclusiones

A falta de una versión detallada de las autoridades israelíes sobre los hechos y por la divergencia, a veces, de los testimonios recogidos, resultó difícil el establecimiento de los hechos. Sin embargo, se pueden adelantar, con certeza, las siguientes conclusiones:

-  Fueron disparos israelíes los que alcanzaron a los dos periodistas.

-  El 11 de julio de 2002, se levantó el toque de queda en Yenín, durante el día. Alrededor de las 14 - 14,30 horas, cuando resultaron heridos Imad Abu Zahra y Said Dahla, no se produjo ningún enfrentamiento en la calle en que se encontraban. Aunque es verdad que en el mismo momento, justo un poco antes o un poco después de los primeros disparos, en esa calle se encontraba un retrasado mental que provocaba a los carros tirándoles objetos, lo cierto es que estaba en el eje opuesto a los periodistas.

-  No hay nada que permita afirmar que Imad Abu Zahra era identificable como periodista cuando resultó herido. Pero, en cambio, se encontraba acompañado, a pocos metros solamente, por Said Dahla, que llevaba un chaleco antibalas que tenía escrito "Press", en la espalda y en el delantero.

-  Tampoco hay nada que permita afirmar que los disparos tenían la intención de matar a los dos hombres. En cambio, nadie duda que fueron dirigidos contra ellos, al menos para intimidarles. Pero ¿por qué intimidarles? Los dos civiles, uno de los cuales iba vestido de periodista, no representaban ningún peligro para los tanques.

-  Resulta imposible decir que a una ambulancia se le impidió acudir al lugar de los hechos. Pero sí se puede, en cambio, afirmar que los disparos continuaron entre el momento en que los dos hombres resultaron heridos y el momento en que un taxi les llevó al hospital.

-  Es legítimo preguntarse acerca de la seriedad de la investigación efectuada por el ejército israelí, y sobre sus motivos. En efecto, está comprobado que no se interrogó a ningún testigo durante la investigación que el ejército israelí declaró haber abierto al día siguiente. Esta forma, por lo menos superficial, de efectuar la investigación contrasta con la rápida resolución que se dio al incidente ocurrido a dos periodistas y un militante de los derechos humanos israelíes, en Tulkarem, el 11 de agosto. Un taxi que transportaba a los tres, entre ellos Gideon Levy, editorialista del diario Haaretz, fue alcanzado por las balas en la ciudad de Tulkarem, que se encontraba bajo el toque de queda. Los ocupantes no resultaron heridos. Sin embargo, al día siguiente el ejército anunció que se había condenado a un soldado a 35 días de arresto, y a un oficial a 21 días de cárcel con suspensión de sentencia.

Recomendaciones

Al término de la investigación, y con las conclusiones que han sacado ambas organizaciones, Reporteros Sin Fronteras y la Red Damoclès hacen las siguientes recomendaciones:

1) Las autoridades israelíes deben hacer pública la investigación que afirmaron que habían abierto sobre las heridas de Imad Abu Zahra, que le llevaron a la muerte. Las responsabilidades que se hayan establecido deben ser conocidas por el público en general y, en particular, por los responsables militares de los Territorios ocupados. Una información como ésta puede jugar un papel preventivo. Sobre este punto preciso, las autoridades israelíes se comprometieron con Reporteros Sin Fronteras. "Tenemos la intención de hacer accesibles las conclusiones, una vez que se haya terminado el trabajo de verificación y que se les hayan comunicado a los principales interesados (los periodistas víctimas de incidentes, los medios de comunicación para los que trabajan, la Asociación de la Prensa Extranjera...)" (Declaración extraída del informe de Reporteros Sin Fronteras "Estudio sobre 45 casos de periodistas heridos de bala en los Territorios ocupados desde septiembre de 2000", agosto de 2001.).

2) Las autoridades israelíes deben incluir, en la investigación sobre las heridas de Imad Abu Zahra, el caso de su colega Said Dahla, herido el mismo día, en el mismo lugar.

3) Si se confirma la responsabilidad de miembros de las fuerzas israelíes, se deben aplicar sanciones. Esas sanciones deben aplicarse tanto al soldado que hizo un uso excesivo de la fuerza en relación con la amenaza, como al oficial que le mandaba. También sobre este punto se dieron garantías: "Está claro que si, tras la verificación de los hechos, se establece que un miembro de las fuerzas israelíes ha herido a un periodista, la autoridad jerárquica de la que dependa pondrá en marcha las sanciones previstas por la ley y los reglamentos aplicables. Sin embargo, la forma del tratamiento de la falta y la evaluación de la extensión de las responsabilidades (el miembro de las fuerzas israelíes implicado, sus superiores jerárquicos...) quedan a la discreción de la administración de la que dependa" (Declaración extraída del informe de Reporteros Sin Fronteras "Estudio sobre 45 casos de periodistas heridos de bala en los Territorios ocupados desde septiembre de 2000", agosto de 2001).

4) Si se aplican sanciones, las autoridades israelíes deben hacerlas públicas. La publicidad que se haga de esas sanciones servirá para disuadir de cometer otras faltas de la misma naturaleza, a los soldados israelíes.

5) Las autoridades israelíes deben respetar el derecho internacional humanitario relativo al desarrollo de las hostilidades que obliga a distinguir, cualesquiera que sean las circunstancias, a los objetivos militares de las personas civiles.

6) Las autoridades israelíes tienen que garantizar a la población palestina, y por respeto al derecho internacional humanitario, el acceso a la asistencia sanitaria tal y como está prevista en la IV Convención de Ginebra, relativa a la protección de las personas civiles en tiempos de guerra. Por ello, las autoridades no deben poner trabas a que se preste socorro a los heridos.

   
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